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Doña Cristina Fdez. Kirchner avala a los expertos de Siracusa 2.0

Lo único que le faltaba al comité de sabios para asuntos económicos de Siracusa era el respaldo internacional y este le ha venido de donde más cabía esperarlo: del peronismo.

Los sesudos análisis, 'recetas' y críticas del comité de sabios ya fueron recopilados por stewie, y en esa primera recopilación pudimos comprobar la inmensa sabiduría que destilaban sus asertos. No podía ser de otra manera al tratarse de personas que han dedicado cientos de años de sus respectivas vidas al estudio de la economía, lo que les ha permitido desarrollar poderes incomprensibles para el más vulgar de los mortales, con los que distinguen de manera infalible entre aquel economista que cree (los de la escuela austríaca) y aquel que sabe (todos los positivistas, vengan de donde vengan, y ellos.) Así llaman fe a una teoría que es razonamiento de principio a fin, donde hay diferencias entre seguidores y donde un Rothbard corrige lagunas e incoherencias de un Mises.

En tiempos como los que corren, personajes poco honestos aprovechan la oportunidad que les ofrece una ciudadanía, temerosa de perder el grado de bienestar conseguido con su duro trabajo, para imponer su credo. Los intentos de análisis que se hacen no se basan en hechos, los ignoran, deliberadamente o no, y lo hacen con el descaro de quien sabe que se está dirigiendo a un pueblo tragaldabas en el que muchos de sus miembros sólo desean que la realidad se ajuste a su visión. El objetivo es aumentar su esfera de poder en detrimento de la esfera de libertad del individuo. Los paralelismos entre los estatólatras de todo pelaje, vengan del peronismo o de la izquierda 'liberal', son asombrosos.

Lo que dicen políticos enemigos del mercado como doña Cristina:

“Los viejos paradigmas están cambiando” y se hace evidente la necesidad “de interactuar más inteligentemente entre Estado y mercado” para alcanzar una “necesaria articulación entre uno y otro”

Mrs. Kirchner insiste:

la situación financiera mundial demuestra la "presencia indelegable e insustituible que siempre debe cumplir el Estado" en la economía y “en cualquier punto del escenario global”.

Esta Kirchner es un ejemplo cualquiera de político que podemos encontrar entre conservadores y socialistas. Todos de acuerdo. Pero ¿quién alimenta intelectualmente a estos sinvergüenzas?

Los estatólatras que venden mercancía en mal estado ya no son los que fueron barridos en la II GM o con el muro de Berlin. Los apologetas del estado total se han dado en llamar ahora izquierda 'liberal'. Se incrustan en la doctrina que emancipó al hombre de todo poder despótico y le apartó del oscurantismo y la pudren haciendo del estado nuestro nuevo señor. Tomemos un ejemplo cualquiera como Eduardo Robredo, 'universidad de las de verdad' con el feo vicio de sobrevaticanizar(*), y leamos sólo un par de los cientos de ejemplos que encontraremos en su blog y en los de sus entrañables colegas estatólatras de Siracusa 2.0: aquí despotricando contra aquellos que no quieren ser controlados por el estado y aquí "enfocando" el problema de la crisis en la 'propiedad y la necesidad de un cambio dirigido de la misma (cuanto error presentado con tanta soltura y erudición). Cuando este material llega al político tenemos declaraciones como las de la señora Fernández Kirchner, que es un ejemplo cualquiera de los que insisten en un keynesianismo que nunca abandonaron para aumentar su poder. Peronistas del 'corralito' que echan la culpa al neoliberalismo y reclaman más estado. El consentimiento del pueblo hace el resto. Así se consigue sin sangre, aunque con violencia, los estados totales que Hitler o Stalin quisieron por la fuerza.

(*) Sobrevaticanizar: Exceso retórico consistente en acusar de vaticanista a quien no se ajusta a los planteamientos naturalistas.

La censura en Siracusa 2.0 a la orden del día.

Mario García, censor colegiado nº 625xx de la Santa Inquisición, y miembro del exquisito club de pedantes pomposos (y algún que otro pendenciero, incenciario, mamporrero, hooligan, macarrón, chulopiscinas, tonton macute y muy, muy, muy cortito... ¡Buenas, Iracundo!) Siracusa 2.0, tuvo hace un par días la feliz ocurrencia de escribir un post realmente novedoso y profundo: "Reflexiones sobre el derecho a portar armas", en el cual ciertamente exponía las reflexiones roturadas un millón de veces por mil millones de adolescentes antes que él y en el que aporta como novedad una foto de ¡¡SORPRESAAAA!!... ¡Charlton Heston! (el Maligno para estos santurrones).

Me hizo gracia ver expuesto un carro con un par de mulos y los esfuerzos de un voluntarioso vendedor trantando de hacerlo pasar por un Mercedes G500. Como la curiosidad mató al gato me metí, sin la debida preparación intelectual, todo hay que decirlo, donde no me llamaban.

Después de una docena de dimes y diretes en los comentarios, me di cuenta de que un Mario cada vez más irritado había olvidado todos y cada uno de mis argumentos para centrarse, como maniobra de diversión, en el peligro que supondría para la seguridad de la comunidad la instalación de armas nucleares en la cocina, lanzagranadas en la puerta del garage y carros de combate aparcados en el jardín. Intuí que Mario, aparte de compartir conmigo la débil preparación intelectual sobre el tema, definitivamente había perdido el juicio. Le insistí en discutir lo que estaba pendiente de mis argumentos, o sea todos, pero se hizo el indignado, me llamó ignorante y tras intentar cobrarme el tiempo que le hice perder cerró comentarios (está en su derecho) y la cantina.

El peligro de que una sociedad libre acabe sucumbiendo al peor de los totalitarismos (aquel en el que son los mismos 'ciudadanos' indolentes los que se 'suicidan' negándose a ellos mismos sus derechos más básicos) es directamente proporcional al número de crios que, como Mario, asumen, con ese sentimentalismo santurrón que tiene el buenismo, los argumentos que el tirano emplearía para someterle: las armas matan, no las personas, deja que sea yo quien te proteja y tendrás una sociedad más segura.

Esta bobada ha sido una y otra vez desmentida por la realidad (John Lott y otros lo ha hecho estadística sobre estadística) pero aunque no hubiera sido así, la culpa nunca sería de las armas de fuego ni de quien trata de defender su propiedad, sino de quien viola los derechos de los demás que, hoy por hoy, es el único que puede conseguir y utilizar un arma de fuego: el delincuente.

Pues como resulta que Hitler argumentaba lo mismo que Mario para conseguir un fin distinto al que persigue Mario (creo) y se me ocurre comentarlo, el indignado siracuso aprovecha para impedirme, con todo el derecho del mundo, insisto, que le conteste:

"Este año marcará un hito en la historia. Por primera vez una nación civilizada tiene un completo registro de las armas. Nuestras calles serán seguras, nuestra policía más eficiente y el mundo seguirá nuestro liderazgo en el futuro."
Adolf Hitler, 1935


Preocupa el poco tiempo que se le dedica a pensar a un tema que está tan de rabiosa actualidad entre los propietarios de casas desde Gerona a Alicante o en los alrededores de Madrid, cuya propiedad e integridad física es violentada día si y día también, y no pueden defenderse a sí mismos ni a sus familias porque los argumentos hitlerianos han calado hasta en los que se dicen liberales. Decirle esto a Mario le ha debido doler para que me cortara de súbito.

Estamos hablando del derecho inalienable de una persona a defender su propiedad y, sin embargo, para los 'mario', todo se reduce al sueño infantil de una sociedad segura que sólo existe cuando cerramos los ojos a la realidad, cuando cambiamos el canal de televisión que nos cuenta como han entrado en casa de alguien para robarle y/o matarle, como han atracado un banco o a un ciudadano en un cajero, etc. Si hay libertad cuando el gobierno teme a los ciudadanos, lo lógico es que es el gobierno que tiende a la tiranía limite la defensa de sus derechos a los ciudadanos, por ejemplo, negándoles el derecho a defender su vida y su propiedad. Esto dijo e hizo Hitler pero ¡psssst, silencio! No nombreis a Hitler pues os hará perder el debate... y, de paso, la libertad ¿eh, Mario?


"Ups! The Modorro. La falacia de la reductio ad hitlerum. Según la Ley de Godwin, has perdido el debate. Adios."
Mario García --el chico listo que ganaba debates y suspiraba mientras soñaba con una sociedad segura donde el delincuente tiene un arma en la mano y el honrado ciudadano el miedo en el cuerpo y la indefensión por ley--